domingo, 1 de julio de 2012

Tierra de los sueños



Hoy te visito así, tierra de los sueños
Tal vez parezca distante, o tal vez no
Será porque de cada rincón tuyo
llevo un recuerdo en mi corazón
Será porque te siento tan mía
o porque me siento tan tuyo,
que hoy camino tus calles
y puedo entender que aunque hoy
nos sea larga mi caminata
volveremos a demostrarnos nuestra unión
Y así me voy tierra de los sueños,
a buscar la paz en otro lugar,
pero se que siempre al cerrar los ojos
recordaré de cada rincón esos recuerdos
que llevo siempre
en mi corazón.


domingo, 17 de junio de 2012

Dar



Busca la aurora que despierta
el encanto en tu sonrisa
Déjate reír hasta las lágrimas
que el tiempo ya no corre
Mira el resplandor de la mirada
de quien te quiere como eres
y no te pide nada

Vuelve a ver el horizonte
siempre atento a tus desvíos
Camina firme tu camino
sin dejar de lado las cornisas
No hagas caso a la desesperanza
que siempre está quien te ama
y no te pide nada

domingo, 6 de mayo de 2012

Salir a caminar



Siempre viene bien un poco de aire fresco. Recordar que estamos en el mundo y al mismo tiempo abstraernos, sentir que nada nos puede afectar de ninguna manera. Sentimos más que nunca pero al mismo tiempo no sentimos nada. Sí, a veces, somos sólo melancolía caminante, una forma de ver el mundo de afuera para volver a acurrucarnos en su desenfreno.

lunes, 12 de marzo de 2012

Renacer en el asfalto



Esa necesidad de ponerle nombre a todo, de creer que todo puede categorizarse y entenderse bajo la relativa simpleza de unos cuantos conjuntos de significaciones. Estar fuera de las casillas sería entonces algo así como romper la estructura de lo que tiene sentido nombrar, de lo que tiene sentido que exista. Ser la excepción tampoco es razón suficiente para confirmar la regla. Regla parecida a un pistolete que parece haberse hecho una permanente, infinitamente vuelto sobre sí mismo, una y otra vez, hasta llegar al suelo y convertirse en tornado, torbellino de insignificantes capilares sin ideas ni motivos más que recubrir sensaciones de un órgano a veces tan presente y a veces tan ausente.

Quiero contar que he visto estrellarse a tres naves espaciales. Luchar contra la gravedad y volver sobre sí mismas en un vuelo atónito de descontrol y malos recuerdos. Una mesa rota en el comedor de las historias que reúnen almas fuera del encuentro forzoso de la familia nunca perfecta. Es el mundo de los sueños el que nos trae estas imágenes tan claras pero misteriosas a la vez, por entre medio del subconsciente que se esconde tras la cortina de un yo más puro, más libre, más ingenuo, más sujeto.

Verás… es como andar caminando por la calle en contramano y con los ojos cerrados. La gran avenida no mira a quien no quiere mirarla. Lo atropella con su más fino toque de justicia por cometer el error que más le duele, el error de no hacerse cargo del camino que lleva y de no conocer el destino de sus pasos. Paso por paso, metro a metro, seguimos preguntándonos por qué, y nada nos detiene, hasta que el golpe más fuerte termina siendo ese asfalto rígido que daña el rostro que cayó desprevenido ante la atadura de sus piernas, esas que no coordinan su andar.

La gran aventura parece ser entonces arriesgarse en el vacío a encontrar una respuesta. No conviene meterse en donde no se debe, pero quién dirá a la mente rebelde qué hacer si la contradicción es su juego más preciado ante los ojos de quien se cree mejor que su alma. ¿Saben qué? No hay un hilo que mantenga unidas a las palabras que se escriben sin pensar, no hay razón para atar mis dedos a un pensamiento sin motivo. Y si los ato sería para no volver a equivocarme y tener que desdecir aquello que ya he escrito con los mismos movimientos que ahora se pasean por sobre cada letra que se hunde en el maldito plástico de la omnipresencia.

Quiero dejarme sonreír sin mirar alrededor. Quiero despegar mi alma en una canción sin importar el qué dirán. ¿Pero acaso querer es suficiente? No, nunca. Pero amar parece imposible cuando los ojos se vuelven una y otra vez hacia ese centro luminoso, que refleja algo que no está enfrente, que no tiene relación con el mundo, con lo que es, con lo que soy, con lo que somos, a veces, a escondidas. Mira a tu alrededor, si te están abrazando, es porque existe algo más en lo que vale la pena pensar, por lo que vale la pena mirar, una vez más. Y ser, otra vez, ser. 

viernes, 10 de febrero de 2012

El durazno se va

Quédate, no corras
Duerme un poco
No hables más
Pinta el cielo de color

Te ríes, dormido
Jugarás en tu jardín
Ensueños
Montando el rayo

Pierdo la cabeza
Abrazándote
El durazno se va
Nunca estarás solo
  
No tengo, cheques no
En este mundo
De resignación
La quietud del presagio

Algodón, un amor
Uvas viejas
Mortajas y sonrisas
Puntapié para saber

Pierdo la cabeza
Abrazándote
El durazno se va
Nunca estarás solo

Árbol, libertad
Ojos de papel quemándose
Insolación
Y ya no te mueve el viento

Pierdo la cabeza
Abrazándote
El durazno se va
Nunca estarás solo

Valle de duendes
Carozos secos
Tanto llanto llueve
Nunca estarás solo

lunes, 23 de enero de 2012

Cierro los ojos, puedo ver




El viento se alza sobre el suelo que piso al sentirme seguro. Las hojas levantan vuelo, y allí estoy, en el medio del torbellino. Miro alrededor, la locura, la danza de las caídas y vueltas al aire. Son los truenos aquellos que se hacen oir en la distancia. Y sin la luz de los relámpagos ya no puedo saber qué tan lejos están. Miro, vuelvo a mirar, es cuestión de cerrar los ojos, sentir el aire correr sobre la piel que cada vez parece más fría, pero que se defiende de lo posiblemente aterrador. Escucha, es el silencio, es el soplido del viento, es la luz de la luna cercada por las nubes de alquitrán. El aroma a humedad también se levanta para que pueda olerlo. No está lejos la lluvia, la tormenta avecina. La tierra mojada brota por los poros de la Tierra disecada, de la Tierra maltratada. Hace sentir una vez más que no controlo mi contexto, que vivo junto a ella codo a codo sin limitarnos en esencia a lo que en parte el destino nos predestina; pero estoy seguro de algo... no hay destino que no se improvise con el viento.

jueves, 5 de enero de 2012

Podemos olvidar


Podemos olvidar… lo importante que es mantener cosas tan sencillas, pero a la vez tan necesarias.