Sentir que algo pasa
inventar ese sentir
creer que respirar es un duelo
mientras el sol se escapa en el mar.
Contar la ficción del alma
buscar la historia de esa ficción
en donde el viento no sopla
al momento de escapar al temblor.
Volver el tiempo en eternidad
medir lo que se escapa a ese tiempo fugaz
encontrar el mundo solo
siempre a punto de estallar.
El latido se vuelve golpe
el golpe no es más que un dolor
que en el alma se vuelve eterno
y que en el tiempo se hace temor.
Almas perdidas del Universo, sueños que vagan en sus cuerpos; mares de duda en lo incierto, corazones que sin penas ya se ahogan. Gana el sol de tu reflejo, amigo fiel del brillo que te ocultas tras la mirada indiferente de lo bello.
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viernes, 5 de noviembre de 2010
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Letras del viento

Palabras al viento,
en el aire están.
Busca la rima,
la cima allí está
Conseguir la meta
en la prosa de vivir
Ser igual al viento
que sopla en la tempestad
Encuentra mis letras,
no hay frialdad
Ser en la naturaleza,
leer en donde parece no haber
color
sábado, 10 de julio de 2010
Origen de la sombra
¿Guardará, acaso, el cuerpo la memoria de nuestra tierra? Escuchando el sonido del erke lejano, pero que golpea fuerte en el espíritu. Desde el Norte baja pegando fuerte en la raíz. ¿De dónde soy? ¿Quién soy? ¿Soy guitarra, viento, sonido, flor? Mi mente se pierde en la inmensidad de un buscar eterno; en la esperanza de la paz interna.Vivo armando de soledades una yunta de felicidades armónicas, y cuido que no roben mis sueños durante mi esplendor. Cuando los astros se ven unidos, se miran, nos hablan, buscan recuperar el tiempo perdido, distraído el Hombre que dejó de verlos. Conseguir de universo si quiera una estrella como guía, una luz como faro en la oscuridad del tiempo.
Sentir que la única compañía puede ser nadie, nada, eso que se busca pero al mismo tiempo no se quiere encontrar. Volver a nacer. Crecer entre el sembradío de la tierra. Cantarle a nuestro suelo que siga protegiéndonos. Pedirle a la Luna que ilumine una vez, o que se apague para ver a las lejanas estrellas que incluso han podido desaparecer.
En la mente las luces se prenden y apagan constantemente, sólo para indicarnos el camino de la razón. No obstante, el corazón no deja de latir nunca para demostrar que algo está dejando de ser, o bien que en el olvido las bondades quedan atrás. Ese sentimiento de vacío incomprendido, que se entiende en el encuentro de lo pasado, que se presenta como futuro desconocido.
Y en el sonido del mundo, perderse sin mirar la procedencia. Girar en torno a la inmensidad del paisaje que de tan propio parece ajeno. Y que por tan lejano se hace paraíso inalcanzable. Quiero que mi imaginación no se detenga nunca a pensar en mis palabras. Sino que el fluir de un sentimiento haga que mis dedos se muevan sobre mi guitarra.
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